HERMANDADES


   Al erigir el obispo D. Antonio Tavira y Almazán la ermita de San Miguel en parroquia (19 de Marzo de 1796), dicho obispo establece mandatos a cumplir, entre esos mandatos se hace referencia desde un primer momento a establecer hermandades (números XII y XIII).

   El XII dice textualmente: "Siendo la caridad el alma de la religión, y la más recomendada por el Evangelio, encargamos que se recuerde al pueblo, frecuentemente, la práctica de esta virtud y que entienda que se es una obligación esencial que comprende a todos, y que ninguno es tan pobre que no deba alguna vez ejercitarla, y madamos se establezca ''Una Hermandad de la Misericordia'', que no sólo ha de enterrar a los muertos, sino también han de velar los hermanos por turno, esto es, dos que se nombran cada año, con el fin de proporcionar todos los socorros a los hermanos mas necesitados, pidiendo por el pueblo limosna, concurriendo el V. cura párroco, el primero, para excitar a todos los hermanos a la caridad con su próximo."

   Y el XIII: "A de haber otra Hermandad, cuyo objeto ha de ser el culto del S. Sacramento, en todas las funciones que haya manifiesto en esta parroquia, usando sus Opas encarnadas, encargándose no se excedan en el gasto de la cera, teniendo entendido que no se da más culto al Señor por ello, que más bien consiste la adoración y el culto, en recibir los sacramentos en semejantes días solemnes; inflamándose en la caridad del amor de Dios y del próximo, que en el exceso e insoportable gasto que no puedan sufrir las iglesias pobres, siendo en la misma forma de la inspeccion de esta Hermandad el que algunos de sus hermanos acompañen al señor sacramentado cuando se administre por viático a los enfermos".

   La primera hermandad que se creó fue la de la Misericordia como se deduce de los documentos del primitivo archivo parroquial. 

  Atendiendo a los mandatos del Obispo Tavira, se creó la Hermandad del Santísimo Sacramento, posiblemente en el año 1796. En 1826 se constituye y el 6 de agosto de 1840 la aprobó el Obispo. En el año 1835 se conservaban aún varios documentos relativos a esta hermandad: un libro encuadernado con forro azul que contenía la constitución y elecciones realizadas y un cuaderno relativo a la misma, tristemente hoy desaparecido.
Constaba de cuarenta hermanos. Para pertenecer a la misma se tenía en cuenta, entre otras virtudes, la religiosidad y honradez. Los cargos de importancia eran los de Rector, Hermano Mayor y Secretario. Al entrar cada hermano, se pagaba cuatro libras y veinte ptas. en metálico. Cada Jueves Santo cada uno ponía cinco reales y, cuando alguno moría, su mujer continuaba pagando una cantidad fija.

   Existía también la Cofradía de Ánimas, a la que se hace referencia en el primer inventario de la Parroquia de 1835: "Un cajón de cera de la cofradía de ánimas" 

  Y en la década de 1850 a 1860 llegó a existir la cofradía a la Virgen de la Concepción.


  Actualmente no se cuenta con ninguna hermandad ni cofradía.